septiembre 20, 2012

Remontarse a las alturas de la distancia.  ¡Que años!... en que las palabras emanaban dulzuras a los árboles, las sonrisas en la piel rasgaban sueños encriptados.

Cada suspiro era un girón en los ramajes.

Las coníferas plantadas una a una en el suelo virgen del sitio de Maipo.

Entre malezas crecían  emociones nuevas, florecían otros sueños que pertenecían a otros sueños, a otra tierra.
Los abonos no eran necesarios, entonces, había que sembrar, pero, cada tramo de la tierra ya sabía de espantos.

Con ira y dolor fueron quitados los geranios, los pinos y los crategus.

Cada tarde oscilaba entre lo dicho y lo contenido

Abrazar los colores desde el otoño naciente; un vértigo ,  un encuentro embriagado de olvidos; alucinado de mentiras, desquiciado de mentiras.

Mientras, rompo el silencio y soy huracán y trapecio.

El cielo es mi soporte.

Oculto la mirada; soy velo y voráz canto, estallido y ruego.

La paciencia no me alcanza; nace la furia de las manos, del pecho oprimido beso.

Cuéntame un sueño, quiero beber la dulzura cada tanto.

Encomiendo los sentidos, el silencio  de los tiempos.

Letanía y mantras despiertan la mañana  del camino al  cerro.

La casa resplandece luminosa y carente de vicios.

La ausencia ya es un lejano recuerdo.

Nostalgia de lo que fue,  de lo que no se puedo , de ahí somos, un descanso, ilusión que sostiene los cansancios corporales.

Somos abundancias de tiempos lejanos, somos lejanías.

Hoy, agresividad de otros dominios.

Recuerdo un padre que curaba todo con un verso y una carcajada y un ... Así es la cosa  poh, gancho...

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e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.