septiembre 20, 2012

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Soy hija de la luna muerta,
como muertas son las palabras
que la hija no escucha.

Aquellas largas letanías
contra ira y furia contenida en su estómago y espalda.

Eres la incertidumbre de los días...
soñadora y auténtica.
tosca y ciega.

Ya casi no hay luciérnagas en tu pelo
has  escogido una rebelión de insultos
para referirte a los deseos.
Nada te conforma ni satisface
pues lo quieres todo
y arrebatas todo cuando decides conseguir.

Para ti no hay tiempo ni medida
eres absoluta
sólo contigo basta.
Agotadora y descalza
indefensa en ocasiones
ilusa e injusta en otras

Todas las mañanas se dan cita en tu paso
 pues el tiempo lo crees tuyo
y con eso te alcanza para decidirte sola
como si tu origen no fuera necesario,
 tus respetos no traen calma.
Arrogante  y terca
pero también caprichosa y amarga.
Hoy no tengo belleza que mostrarte,
 por que traes un odio tan grande en la espalda
que rompes y blasfemas
todo lo que te cansa.

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e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.