Olía a ti
Especias exóticas y culinarias
olía a tu voz acariciando mi oído
al roce cálido de tus manos en mi piel aún sin intenciones
olía a la tristeza de la incertidumbre
a la obediencia de los instintos y las voluntades
Tu olor era un estallido torrentoso en mi cara
abofeteando el paso con la egolatría.
Olía a tu piel en mi costilla
arrebatándome la cordura
exigiéndome contención, pausa, respiración.
Enredada en tus caudales desconocidos
pierdo el sentido de equilibrio
todo tú me envuelves sin excusa
todo tú me arrebata
todo tú me enciende
Un olor a paisajes de misterioso cuento se anida en tu vocabulario
traes y llevas caminos y recovecos no transitados
arrastras los impulsos de ser dulzor y estampida
huracanado beso, explosiva comunión.
Adentras tus instintos doblegados sin rendición
te instas a reprimir y contraer,
más la evidencia del deseo atrapa tu boca.
Vendrá al atardecer un instante sin premura
en que los límites sean quebrantados y todo el universo
depositará en la raíz su quebranto redimido
ahí, oleremos el tiempo de sabernos curados.
Vendrá la inusitada paciencia de los amantes
a bendecir el acontecimiento,
tu pierna se enredara en mi cadera
y no habrá mares que detengan el encuentro.
Especias exóticas y culinarias
olía a tu voz acariciando mi oído
al roce cálido de tus manos en mi piel aún sin intenciones
olía a la tristeza de la incertidumbre
a la obediencia de los instintos y las voluntades
Tu olor era un estallido torrentoso en mi cara
abofeteando el paso con la egolatría.
Olía a tu piel en mi costilla
arrebatándome la cordura
exigiéndome contención, pausa, respiración.
Enredada en tus caudales desconocidos
pierdo el sentido de equilibrio
todo tú me envuelves sin excusa
todo tú me arrebata
todo tú me enciende
Un olor a paisajes de misterioso cuento se anida en tu vocabulario
traes y llevas caminos y recovecos no transitados
arrastras los impulsos de ser dulzor y estampida
huracanado beso, explosiva comunión.
Adentras tus instintos doblegados sin rendición
te instas a reprimir y contraer,
más la evidencia del deseo atrapa tu boca.
Vendrá al atardecer un instante sin premura
en que los límites sean quebrantados y todo el universo
depositará en la raíz su quebranto redimido
ahí, oleremos el tiempo de sabernos curados.
Vendrá la inusitada paciencia de los amantes
a bendecir el acontecimiento,
tu pierna se enredara en mi cadera
y no habrá mares que detengan el encuentro.
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