junio 24, 2010

Necesito sonidos conocidos que me ubiquen en medio de esta dispersión.
Busco incansablemente en los espacios que la mente me permite o me permito, entender todo, desde lo más simple hasta lo más complejo, siendo lo último un intento, sólo eso, pues no alcanzo a razonarlo todo, tengo límites verbales y entendimiento término medio, y eso ya es bastante.


El niño busca creer...

Busco manos, zapatos; como si estuviera estancado mi camino, y aún no encuentro el que me entregue la comodidad para caminar sin arreglarme los cordones una y otra vez o bajar el cierre o subirlo cuando la presión es mucha.
El calzado me aborda en las noches, y me lleva por caminos en que descubro que me gustan los azules, perlados y también los incansablemente negros, altos y con taco medio.
Hay una cierta obseción conciente con mirar vitrinas, en las que no encuentro aquel calzado que satisface mi vista o provoca mi paso. Sucede más bien lo contrario, encuentro los que me invitan a caminar al lado, seguir por la vereda contraria y apurar el paso.

Busco calzados
sonidos y manos, todo el tiempo.

Ando en busca de piel, de palabras que no se han dicho, y pasos que me inviten a darlos.

Hoy, encontré un sonido en medio de la radiante belleza de la cordillera, había un sonido escondido en la frescura de Buin recien llovido, la claridad del camino que ofrecía cerros de infinitos verdes, trazaron un sonido calmo en mi, anidaron ecos diciéndome dulzor de libre vuelo. Era el sonido que ofrece el suspiro de quien lo dió todo, de misión cumplida y de festejo.

Buin olía a tibieza y multitud
y el camino estaba dipuesto
sólo había que cogerlo.

Lo concreto no forma parte del paisaje
hoy, soy sólo observante
no tengo prisa, más, el tiempo transcurre y los pasos me llevan por donde mismo desde hace un tiempo

quiero dar la vuelta o seguir por el desvio, aunque me temo llegar al mismo sitio, mejor será tomar la paralela o doblar hacia la izquierda...aunque dicen que todos los caminos conducen a Roma, que bien no ser apostólica ni romana, mucho menos católica. Aún me quedan alternativas.



Parece que era cierto...
Hoy ando dispersa

1 comentario:

Andre dijo...

en tiempos así
ofrezco mis manos
y extiendo mis brazos
dispuestos a dar y recibir


e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.