mayo 12, 2010

फुएरा दे centro

Desorbitado por la excesiva claridad;

es que luego de tanto; que no es suficiente,

se acostumbró el ojo a entre ver,


Presagiando que el todo esconde un suspiro,

Más allá de las sutilezas propias del que advierte,

se atrapa la duda.

Tú mano increpa el desorde

esta vez dispuesto sin aviso.

Orbitas espacios, trapecios; no hay control sobre los escenarios.

Cada cosa está en su sitio,

se advierte, en un desorden aparente

Nadie cuestiona el pago atrasado de las cuentas, esta falta de ternura en los

gestos, la palabrea dura y fría,

habitualmente cuestionadora.

Por lo menos puedo defender la saciedad del abrigo

una vez más; oscuro,

que abriga un alma blanca, límpida, pero no celestial,

Prefiero,

terrenalmente blanca.

Aquí pertenezco; Hoy tu casa, la plaza, el mar, la escarcha

Mañana, el sitio que no he llegado a conocer...


Obedezco a la locura racional del amor,

al temple en los acentos,

al deseo de los ojos, que no guardan nimiedades.


Obedezco a la no dicha,

al beso desesperado y ardiente de los amantes que se esperan al atardecer


Obedezco a la certeza del Ser,

a no tener final y despedida,

sino, un nuevo comienzo.

Obedezco al silencio que enlaza acordes de niño,

al comentario dicho a los ojos.


Obedezco a la rebeldía de la palabra, aunque me declaro reflexiva.

Obedezco a tu nombre a tu mirada y a tus pasos

Obedezco a mi tiempo a mi centro a mis intentos

obedêzcome.

1 comentario:

Joséduardo dijo...

me escondo en tus letras


e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.