... Sólo pensamientos...
Trazo de pronto dos escenarios conocidos que me recuerdan dentaduras y pies en un sincrónico ensamble, estos, me transporta a un universo reconocido en tus dedos y en tu boca. Uno está cerca de mi espalda y el otro frente a mi pecho. El uno dice sí, puede ser, pero luego te llamo. Y el otro realiza un despliegue insospechado para entregar el aliento en este encuentro extraordinario. Al uno hay que llegar en bus, y tiene nombre de mujer desconocida, que aparenta amar, y manipula, y al otro se accede pulsando un botón que abre una puerta entre terrazas que comunican con la esperanza. Esta es una mujer que sólo ama, pero que no sabe si la aman, no sabe para donde dirigir sus pasos, no sabe si es mejor o peor dejarse amar o perder el rumbo y no encontrar la forma de decir adíos.
Hace mucho tiempo me encontré con la primera. Ella buscaba entre las pisadas de otros, aquel terreno que le pertenecía, como si los hombres pertenecieran a alguien o a algo. Con la segunda me encontré de pronto y me quedé paralizada por su incapacidad para gobernar las situaciones. Lo cierto es que el escenario conocido se desarma y seguramente habrá que aprender a caminar con pies y dentaduras propias que sostengan la espalda.
1 comentario:
"... y es que vienes siempre
o casi siempre
con el sol..."
no lo dude, es magia y locura, una rareza especial que encanta.
Publicar un comentario