abril 28, 2013

...

Este, se supone sería un invierno  abrigado, en que los colores del ventanal, darían la luz exacta para plasmate en una fotografía. Sería con olor a té caliente y conversaciones alocadas y ridículas o también intensas y de gran aprendizaje, sin embargo, me advierto en una habitación fría y en una cama que no tiene tu olor en las sábanas. Siento frío por la noche, un frío tan intenso que me despierta y huele a soledad. Necesito a ratos tus cigarros, uno tras otro, y me compro en el negocito de la  vuelta los propios, que fumo con absurda ansiedad uno tras otro, olvidando mi garganta y el daño que sufre mi voz, teniendo que cantar prontamente. Había imaginado entrar en tu espacio con la naturalidad de ser de ese lugar y no de paso, (me cuesta un tanto hablar de actitudes posesivas, hubiera preferido decir, ser de ti o de ese lugar, pero no olvido que me pertenezco a mi misma y eso), pero el sentido que quiero expresar, es que, sentir conocidos los espacios y poder estar en ello sin la vacilación que a veces me invade. Albergo tantos temores que olvido ser, simplemente ser. Decía, imaginaba este invierno lleno de ti y tus costumbres y mis gustos y mis sabores, y arroparnos y comernos y demases, y ya vez, la distancia ha sido, y estoy con frío en la espalda la mayor parte del tiempo y aunque no lloro, se inunda de tristeza mi paso y luego cada cosa que veo trae tu nombre, y entiendo que no te sucede lo mismo o similar, por que así es la cuestión no más. Traía una gran cantidad de intenciones para realizar y se quedaron en una idea. Te extraño, debo reconocerlo, extraño tu mirada y tu risa, a ratos tu voz, o tus comentarios, tu desplazamiento, la manera en que me ofreces el té en la mañana, tu indiferencia, tu tiempo ocupado, tu abrazo en la cama, tu pecho, que acaricio inevitablemente, que he comenzado a amar.
Entiendo casi todo, o simplemente acepto lo que se me dice por que no tengo ganas de discutir ni llegar a acuerdo. / no quiero seguir escribiendo, /


No hay comentarios.:


e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.