Morir,
Si eligiera
morir, escogería este momento, este día,
este instante.
Todo está lejos, los
hijos, los amigos, los amores, las palabras dichas con dulzura en algún
entonces que no es hoy.
Escogería este brillo de la tarde y la tibieza del aire, casi primavera, para abrazar mi cuerpo que se fuera quedando helado
lentamente.
Abrazarían mi cuerpo los colores de esta tarde silenciosa y
carente de tu nombre
Se tenderían a mis pies, las horas restantes al olvido, las inevitables
melodías arrebatadas a los
recuerdos compartidos.
Si morir fuera en este instante, sonarían en mi oído
palabras no entendidas, no dichas, balbuceadas entre el temor a darse a contemplar y murmurar las pasiones.
No habría una desbotonada blusa intentando detener tus manos
de mi pasión contenida,
No habría, zapatos que sostuvieran mis pies, cansados de
tanto buscar detenerse.
Morir sin intentos, sin prisas ni risas,
Morir despojado de pretensiones
y orgullos.
Morir después de
haber intentado vivir
Sabiéndome morir en cada segundo de los amaneceres por horizontes
Si me muriera en este instante no podría elegir como
hacerlo,
Solamente me entregaría al perfume de amor en mi piel
Al tiempo calcinado de los encuentros
A la ausencia de tu
voz
A la cotidiana sensación de necesitarte,
Me moriría en medio del recuerdo de las risas de los que amo
Del misericorde beso
y la condición de ser murmullo
Moriría de morir
Por que de vivir ya me canso.
Morirí a olvidando los oxidados pensamientos que me invaden
Ocuparía el espacio en entregarme al silencio y frío de la
muerte
Cada parte de mi ser moriría lentamente, cerrando una a una
las compuertas que me comunican con este
tiempo,
Este tiempo que sería mi segundo, abandonado de todo y
todos, por que sería mi segundo,
Nada ocuparía mi segundo de muerte, nadie haría uso de mi
segundo de muerte,
Nadie acompañaría mi muerte
Sólo seríamos la muerte y
yo, un yo muerto,
Abandonado, no existente
Si muriera hoy, en este instante
Mo riría sin saber que he muerto.
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