Salgo de mis cadenas y diríjome sin proyecto ni sentencia a donde la rueda de la vida me lleve.
Ayer, en torno a cada color, cada olor, cada textura había una imagen clara, unas manos, una piel, en donde quedaban sellados los deseos íntimos.
De un paso al camino, alejados y tendidos abanicamos con paciencia y elegancia nuestros sudores, entonamos los más bellos cantos resueltos y combativos, aplicando el dulzor de las tonalidades audaces y armoniosas.
Todas las sentencias eran categóricas al hablar de nuestro inmenso amor oculto.
La sorpresa ha sido desgarradora
Te he buscado en los oídos esperanzados tras el teléfono
en los universos ciberianos, más no celestiales
en las conversaciones de amor a larga distancias
en los te amos que fueron cada vez más excasos
y la respuesta es la misma
nada te ha visto
nada te ha escuchado
nada te ha sentido
nadie sabe donde estas.
... ¿Qué hacer?...
Inevitable una lágrima, dos; cristalinas verdades que decaen mi rostro
Inevitable, un insomnio entristecido navega por mi habitación y me consume
Inevitable, nada calma la tristeza de no saberte...
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