Dejar que las manos digan
deslizar lentamente un dedo por el torso
simulando una caricia, y en realidad es un viaje irremediable a la insinuación
Los dedos huelen el dulzor de tu espalda
respiran de tus poros el sabor que da tu pecho
Nada es comparable con la sensación que permite el tacto
busco entonces
oxigenar el pensamiento con la locura que abre el roce de tu piel
Voy tanteando lentamente
oscilo entre detenerme y encontrarte en el silencio y la acostumbrada quietud de tu cuerpo
Mi recorrido, siempre renovado y silencioso
encuentra abrigo en tu despertar majestuoso
Derribo muros cansancio desconsuelo desesperanza
somos espezura ternura de la más pura
entrelazos de piernas y muslos
manos y bocas que se respiran una a la otra
Dejamos de ser piel y estruturas
pasamos a ser elementos
todos conjugados en un instante
entre nosotros
los amantes
los uno
perfección belleza libertad
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