febrero 14, 2010

Seguro dirás que no es necesario justificar los actos, sino, dejarlos ser. Pero me quedan múltiples peros en los labios cada vez que acabas de pronunciar esas palabras.

Estoy en un tiempo en que nada es tan cierto como antes, nada es tan certero.
Cada vez más incrédula, cada vez más cuestionadora, cada vez más insegura.
Doy diez pasos, retrocedo seis y me quedo detenida pensando cuantos más habrá que retroceder o si será necesario avanzar, tratando de dar validez a lo hecho.

Busco algo que no sé que es, espero lo que no llega aún no teniendo claro que es lo que espero, vivo en el intento constante de tu nombre en mi boca, de tu piel en mi cama, de tus manos en mí.

Vivo, si es que vivo, dibujando palabras para susurrarte al oído,y descubro que cada vocablo te habla de lo mismo;

AMO tu risa simple y difusa, el silencio acostumbrado después del tacto, la dulzura fresca de tu voz en mi oído. Amo la torpeza de tus caricias, la resistencia de tus tiempos, aún cuando sabes es inevitable poseernos con vértigo, con ternura infantil, con dentadas y pasiones.
Sabernos el uno en el otro, dentro, encima, con el otro.
(No en un triángulo)

Igualmente es un instante que se desplaza incansablemente por días en que no sé la calle en la que transitas, dónde y quién pronuncia tu nombre, -¿Lo hará con ternura o con furia?..-
Me abruman el día y las mañanas, - es curioso, hasta hace muy poco Ariadna me decía...
_Mamá, tu siempre estas felíz, siempre tienes una sonrisa....Mamá, deja de reír....

Ella no sabe que los siempre son demasiado tiempo y que sólo se ríe a ratos y que la mayor parte del tiempo estamos intentándolo.

Poco a poco a se a desdibujado la risa, a cambio la seriedad se estableció en los labios.
Es que si no son espantos los que lloramos, a ratos, son ausencias irreparables de niños, abandonos, soledades.

Cada vez que vienes dejo entres en cada cosa mía como permitiendo te quedes de algún modo cuando te vayas, así estas en la ventana que dejas abierta de par en par, en la guitarra tirada en el suelo, en la nota resonante en el aire, en la sábana dispuesta, en el tazón de café con leche. Y cuando te vas, todo lo huelo, y ahí sin la prisa acostumbrada, te aspiro, te poseeo, y dejo me invadas lentamente, me invadas para quedarme a dormir contigo, para saberte dentro y luego me despojo de tí, me libero de tí, me hastío de tí y descuelgo tu perfume de la piel, y lavo el rostro, cubro la cama con nuevas sábanas y comienzo a esperar a que aparezcas en otro momento, un momento en que estaremos siendo una sóla piel.

2 comentarios:

Joséduardo dijo...

toda la vida de una mujer en un solo día .-
virginia wolf

caminanta dijo...

que hermoso profe


e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.