mayo 20, 2009

...Ya creo en nada...
Una vulgar palabra se avecina a los labios e inestabiliza el caminar, esa costumbre de decirlo todo sin medir la precaución, aunque el letrero esta vez era amplio, casi panorámico... Soy palabra dicha a borbotones, iracunda y bestial. Despedazo, pero dulcemente, como decía cierta profe amiga.
Cuando sea mañana, la misma sábana cubrirá la piel, el desorden de los espacios mil veces ordenados será el mismo, Ari habrá tocado una y otra vez el pasaje en piano hasta concebir una melodía y traerá otra aventura para dibujarme sonrisas, de esas aventuras que no me salen por motivación propia. Cris, trazará consignas sociales en murales que alcen banderas populares, cuestionará todo y noblemente dará la dulzura de un hijo agradecido.
Al atardecer los pies arrastrando zapatos, diran pasos conocidos y una loca sensación de cansancio pesará aún en el bolsillo, Entonces, la palabra cerrará la boca y sólo podrá ser pensamiento, esta vez más calmo.
Cuando la noche lo estime conveniente, la acostumbrada renunciación estará volviendo loco el pensamiento, las dudas y temores darán un paso atrás para concebir un respiro y sin darme cuenta un dejo esperanzador me hará pensar que mañana todo será diferente...

2 comentarios:

Joséduardo dijo...

qué grato leer tus historias!
los cuentos de la huerta!
cuentos densos y motivadores
cuento tiempo pa vernos el caracho.-
jajajaja
con aquella botella de vino,
que supongo aun existe,.

Anónimo dijo...

tan grande que eres...


e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.