diciembre 20, 2008

M i r a A r m a m e

M i r a A r m a m e

Pobre de ti, pobre de mí,
descubiertos ante la divina imégen,

Inevitable necesitar las caricias
que brotan caudalosamente y son volcán y laba ardiente.

(Ya mis dedos saben el recorrido de tus caricias; es que han aprendido los quejidos que brotan con cada desplazamiento)

De algún modo descubren nuevos planos, texturas y reocorridos, que llegan al mismo encuentro misericordioso y delirante.

Asciendo y desciendo y es vértigo, majestuoso dulzor,
embriaguez, espesura palpitante que aborda los sentidos, Estruendo.

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e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.