Entrar a la tierra y ver desde adentro los agujeros del olvido. Como noches tranasfiguradas aparecen muros rayados indecentemente, mostrando los pasos del amante, del que lleva la prisa del viento en el pelo, ese paso que presenta las risas y los llantos como una misma cosa, ese paso que no es ni de ida ni de vuelta, es un preguntarse constante en donde debo estar.
Entrar en la misería humana y ver que los dibujos son sólo imágenes malogradas del olvido, que no guardan relación con la realidad, sino, que evidencian algo que sucedió, pero, que no se sabe con exactitud que fué.
Entrar de golpe en el sentido de tus pasos y tratar de dibujar una imágen de la vida que a ratos no se entiende, pero que es poesía en cada situación que se vive; aunque pareciera un dolor constante en ocasiones.
Entrar de golpe y ver que las imágenes muestran pasos, vida, poesía, dolor, misería humana, olvidos, amantes que se marchan quien sabe donde, pero que llevan consigo muchas noches para ser vividas, y construyen rumbos para ser sentidos entre risas y llantos y los pasos sean dados de ida, de vuelta y de vuelta a ir, para volver, siempre volver a ir.
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