octubre 27, 2007

El pensamiento es parte del paisaje; no se manifiesta, sin embargo, la dinámica es pensar sin límites y, agota el ánimo, desastibiliza las emociones, no alcanza a estimular el deseo, la calma.
Cada cosa que sucede no se piensa, más bien es un paréntesis, que guarda silencio y se presenta ocasionalmente alterando las circunstancias, obstaculizando los procesos naturales.
El pensamiento entra de súbito y desaparece igualmente, entre ambos puntos; partida y final, se mezclan paisajes, colores, sabores, lejanías de otros universos, tiempos ilimitados en segundos, se arman y rearman procesos, se toman decisiones erroneas, acertadas, inmaduras, inseguras, lapidarias, y pronto se vuelve a punto cero, y ahí estamos volviendo a pensar que lo que pensábamos era sólo una posibilidad, que todo se puede manifestar de otro modo y no necesariamente como lo estábamos organizando en nuestra mente.
El pensamiento traspasa las fronteras de lo humano, es inesperado, inexplicable, puede llegar como señal al lugar más insospechado del planeta, entonces en segundos te das cuenta que suceden cosas maravillosas como saber de alguien de quien habías querido saber hace tiempo, o encuentras la solución a eso que te agobiaba.
La mayor parte del tiempo aparecen pensamientos que son desestructurados, que no obedecen a largas contemplaciones, ni a acabadas manifestaciones del cuestionamiento, del querer responder a cuestiones "importantes", pero que nos mantienen en ejercicio mental, unas veces saludables, otras más bien paranóicas, de cualquier modo nos acercan a nuestros temores y nos muestras las posibilidades de mirar una problemática, sea cual sea ésta.

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e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.