septiembre 28, 2007

LUNA, esa que miramos desde la ventana que sostuvos los cuerpos en el encuentro nocturno, la misma luna que nos ilumina cuando nos alejamos, que trae dulces miradas y cómplices palabras.
Cuando dijiste luna, entró en mi casa la sombra de una lejanía que comenzó a destruir esa certeza de conocer quién eras, esa sombra tardía llenó el ambiente de desesperanza y tristeza, como las tristezas que pesan y se cargan como mochilas trayendo dentro el peso de toda una historia. ¿Cómo se arranca esta mancha y se calma la duda?- ¿Cómo se vuelve al encuentro confiando en el que fuiste y que se diluye cada vez que encuentra un obstáculo?- ¿Cómo se empieza a desmoronar la tristeza que lo embarga todo, desde los ojos hasta el paso?- Quiero ver de nuevo tus ojos luminosos, curiosos, vivos. Dime donde los encuentro, dime donde los encuentro-

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e s p a c i o s

Aquí donde se ve y no se ve todo, donde las palabras abundan y los sonidos son escasos, aquí estan mis latidos más internos y los más cotidianos, publicados sin saber el destino, pretendiendo que mi historia quede en el ciber espacio, deshabitado y poblado de sueños al mismo tiempo, como lo que somos, nada y todo.